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JACULATORIAS
Al ESPÍRITU SANTO
V. Espíritu Santo fuente de luz,
R. ¡ilumínanos!V. Espíritu Santo fuente de sabiduría,
R. guíanos.V. Espíritu Santo fuente de amor,
R. llénanos.V. Espíritu Santo, dulce huésped de mi alma,
R. permaneced en mí, y que yo permanezca siempre en ti.V. Espíritu Santo, dulce huésped de mi alma,
R. permaneced en mí, y que yo permanezca siempre en ti.Espíritu Santo, dulce huésped del alma, permaneced conmigo y haced que yo permanezca siempre con vos.
Espíritu Santo, Dios, Tened compasión de nosotros.
La gracia del Espíritu Santo ilumine nuestros sentidos y nuestros corazones.
Venid, Espíritu Santo, llenad los corazones de vuestros fieles y encended en ellos el fuego de vuestro amor.
Oraciones diarias
Al empezar el día
Oración para todos los días
¡Oh Espíritu Santo, Luz de las almas, Fortaleza invencible, Pureza por esencia, Consolador supremo, dulcísimo amor de mi vida! ¡Infunde en mi alma la santidad de la cual Tú eres la Fuente!
¡Oh lazo eterno de amor entre el Padre y el Hijo! Une nuestras almas con ese Dios- Caridad, para que no pensemos sino en él y sólo por él nos sacrifiquemos.
¡Tú eres el purísimo rocío que refresca el corazón en su aridez y sequedad!
¡Tú, el que infundes la fe, el que sostienes la esperanza y el que comunicas amor!¡Tú, el que alientas el espíritu en sus luchas, el que lo levantas en sus caídas, el que lo sostienes en sus penas y lo elevas de las cosas de la tierra!
¡Tú, su luz, su calor, su vida, su todo!
¡Tú eres el alimento de la pureza y de la castidad!¡Tú, el vivo fuego que arde sin consumirse, destruyendo hasta las pajas de las imperfecciones! ¡Incéndianos en la caridad!
¡Oh divino Espíritu bajo cuya sombra confiados nos abandonamos, haz fecundas nuestras almas y danos el amor a la cruz!
Concédenos la gracia en esta novena, que con tanto fervor te ofrecemos, de que se extienda por todo el mundo tu reinado y el de la Cruz, y que no hagamos jamás nada que no sea del agrado de Nuestro Señor.
Todos nuestros sentidos y potencias tuyos son; divinízales con la pureza y el dolor.
Que tus alas extendidas sobre nosotros, formando una cruz, nos hagan vivir de ella y morir siempre puros y siempre sacrificados para contemplar después tu hermosura eternamente. Amén.
Oración al final de todos los días
¡Espíritu divino, Tesoro el más precioso de nuestras almas, Mar de bondad sin fondo, Consolador suavísimo y dulcísimo! Con todo el corazón te adoramos y alabamos, y te pedimos que derrames en nuestras almas tus raudales de luz, que ahuyentes de ellas las tinieblas del pecado. Infúndenos el más intenso amor a la pureza y al sacrificio, y deslúmbranos con tu celestial hermosura.
Concédenos salvar millones de almas por medio de esas preciosas virtudes, en unión del Verbo Divino. ¡Que triunfen ya las Obras de la Cruz y arrebaten al infierno los corazones! ¡Que tus Misioneros del Espíritu Santo se multipliquen para darte gloria!
¡Oh, Santo Espíritu amadísimo! Luz, deleite, paz, alegría, consuelo y amor; derrite la frialdad de nuestros corazones y ven a encendernos en el amor divino. Amén.
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