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4. Ama la vida oculta, escondida en Dios.
Me atrae la modestia y anonimato de Jesús
Reflexión
1. ¿Analizo en qué me falta modestia?
2. ¿En qué actitudes de Jesús descubro luz para mi vida de modestia y ocultamiento?
3. ¿Cómo vivo mi servicio a los demás? ¿Doy gratis y en silencio? ¿Anuncio y publico mi generosidad y mi bondad?
4. ¿Qué deseos tengo, cuales son mis pretensiones? Hacer una lista.
5. ¿Qué me propongo para crecer en la virtud de modestia?
Contemplación:
A Jesús en el taller de Nazaret.
Virtud del ocultamiento en Jesús
Practicar
- Proponerse no presumir ni alardear de nada.
- Dejar que otros se apropien de nuestras ideas
Buscar hacer el bien a alguien y decirlo a nadie
Dar algunas limosnas en secreto
Dar alguna cosa nuestra en completo anonimato
Apostolado:
Tratar de pasar inadvertidos en los servicios que prestamos a otros
Oración:
“Jesús, José y María les doy el corazón y el alma mía”.
“Derribó de su trono a los poderosos y ensalzó a los humildes”.
Salmo 86 (85)
+ Ofrecimiento del Verbo Encarnado cada hora.
Fuentes bíblicas de este punto:
Vida oculta, Anonimato
- Cristo, siendo de condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios. Al contrario, se despojó de su grandeza, tomó la condición de esclavo y se hizo semejante a los hombres. Y en su condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz (Flp 2, 6-8).
- Acercándose a él, piedra viva rechazada por los hombres, pero escogida y preciosa para Dios (1 Pe 2, 4).
- Mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada (Lc 2, 6).
- Jesús bajó de Jerusalén a Nazaret con sus padres, y vivió bajo su tutela. Su madre guardaba todos estos recuerdos en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres (Lc 2, 51-52).
- Así pues, si han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspiren a las cosas de arriba, no a las de la tierra. Porque han muerto y su vida está oculta con Cristo en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida de ustedes, entonces también aparecerán gloriosos con Él (Col 3, 1-4).
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