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3. Trabaja en ser persona de oración.
Me atrae la vida de oración de Jesús
Reflexión
1 ¿Cómo es mi vida de oración?
2 ¿En qué actitudes de Jesús descubro luz para mi vida de oración?
3 ¿Cómo vivo mi atención amorosa a la Santísima Trinidad?
4 ¿Qué me propongo para crecer en la virtud de la oración?
Contemplación:
Cristo orante. En el huerto
Virtud de la oración en Jesús.
Practicar
- Proponerse dos momentos concretos al día de oración. Fijos, de preferencia en el mismo lugar.
- Cada noche revisar como se vivió todo el día y si se cumplió con lo propuesto.
- Buscara la soledad y el silencio.
Apostolado:
Ayudar a otros a amar la oración.
Invitar a alguna persona cuando se ora.
Orar por los sacerdotes.
Oración:
“Señor, no tomes en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia”
“Jesús Salvador de los hombres, sálvalos”
Salmo 63 (62)
+ Ofrecimiento del Verbo Encarnado cada hora.
Fuentes bíblicas de este punto:
Oración
- Por aquellos días, Jesús se retiró al monte para orar y pasó la noche orando a Dios (Lc 6, 12).
- Jesús tomó consigo a Pedro, a Juan y a Santiago y subió al monte a orar. Mientras oraba, cambió el aspecto de su rostro y sus vestidos se volvieron de una blancura resplandeciente (Lc 9, 28-29).
- Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando acabó, uno de sus discípulos le dijo: —Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos. Jesús les dijo: —Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre; venga tu reino; danos cada día el pan que necesitamos; perdónanos nuestros pecados porque nosotros perdonamos a todo el que nos ofende; y no nos dejes caer en la tentación (Lc 11, 1-4).
- Llegó Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní. Dijo a sus discípulos: «Sienténse aquí, mientras yo voy más allá a orar». Llevó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzó a sentir tristeza y angustia. Y les dijo: «Siento una tristeza de muerte. Quédense aquí conmigo y permanezcan despiertos». Fue un poco más lejos y, tirándose en el suelo hasta tocar la tierra con su cara, hizo esta oración: «Padre, si es posible, aleja de mí esta copa. Sin embargo, que se cumpla no lo que yo quiero, sino lo que quieres tú». Volvió donde sus discípulos y los halló dormidos, y dijo a Pedro: «¿De modo que no pudieron permanecer despiertos conmigo ni una hora? Estén despiertos y orando, para que no caigan en tentación; el espíritu es animoso, pero la carne es débil» (Mt 26, 36-41).
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