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2. Se puro de cuerpo y alma.
Reflexión
1. ¿En qué descubro que la vida pura y virginal que Jesús asumió es por amor a mí?
2. ¿En qué actitudes descubro mi falta de pureza?
3. ¿Qué costumbres o hábitos me hacen faltar a la pureza?
4. ¿Qué cosas me propongo para crecer en la virtud de la pureza?
Contemplación:
A Cristo que se ofrece, inmaculado y santo en la Eucaristía.
Virtud de la pureza en Jesús.
Cada noche revisar como se vivió todo el día y si se cumplió con lo propuesto.
Practicar
El control de la mirada
El control de la lengua.
El control del corazón.
Evitar lo más posible la televisión y el cine.
Buscar una ofrenda voluntaria a Dios por los pecados de impureza en el mundo.
Hacer al menos 15 minutos de adoración eucarística al día.
Comulgar lo más frecuente posible.
Apostolado:
- Proponerse reflejar la pureza de Dios en las conversaciones, las miradas, las intenciones.
Oración:
“Dichosos los limpios de corazón porque ellos
verán a Dios”.
“Este es mi cuerpo, esta es mi sangre”
Salmo 16 (15)
+ Ofrecimiento del Verbo Encarnado cada hora.
Fuentes bíblicas de este punto:
Pureza
-Tal es el sumo sacerdote que nos hacía falta: santo, inocente, inmaculado, separado de los pecadores y más sublime que los cielos (Hb 7, 26).
- Porque, si la sangre de los machos cabríos y de los toros y las cenizas de una ternera con las que se rocía a las personas en estado de impureza, tienen poder para restaurar la pureza exterior, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu eterno se ofreció a Dios como víctima sin defecto, purificará nuestra conciencia de las obras muertas para que podamos dar culto al Dios vivo! (Hb 9, 13-14).
- ¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, que Dios mismo puso en ustedes? Ustedes ya no se pertenecen a sí mismos: sabiendo que fueron comprados a un gran precio, procuren que sus cuerpos sirvan para gloria de Dios (1 Cor 6, 19-20).
- La Escritura dice: «Adán, el primer hombre, fue hecho ser animado con vida»; pero el otro Adán, que viene después, es ser espiritual que da vida. No aparece primero lo espiritual, sino lo animal, y solamente después lo espiritual. El primer hombre es sacado de la tierra y es terrenal, mientras que el segundo viene del cielo. Adán, por ser terrenal, es modelo de los terrenales; Cristo, que viene del cielo, es modelo de los celestiales. Y así como nos parecemos ahora al hombre terrenal, también llevaremos la semejanza del hombre celestial (1 Cor 15, 45-49).
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