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12 Ama a Dios sin interés y abandónate
a su Voluntad
Me atrae el Abandono y la Confianza de Jesús ante el plan de su Padre Para la reflexión:
Reflexión
1. Pongo en dos columnas: 1. Mi interés; 2. El interés de Dios.
2. ¿Cómo ilumina la experiencia de abandono de Jesús a la voluntad de su Padre en relación mi propia vida?
3. ¿Cómo está en mí la esperanza?
4. Analizo si verdaderamente hay generosidad en mi servicio a los demás. Hacer una lista de las situaciones en las que me cuesta dar sin recibir nada a cambio.
5. ¿Qué me propongo para crecer en la generosidad y en el abandono a Dios?
Contemplación:
Jesús dormido en la tempestad del lago
Virtud del renunciamiento propio en Jesús
Virtud de la esperanza en Jesús.
Practicar
Analizar algún deseo que pensemos satisfacer, y renunciar a él por amor a Jesús.
Poner conscientemente en las manos del Padre a cada uno de nuestros seres queridos.
Pedir en la comunión la virtud de la esperanza y el deseo del cielo.
Apostolado:
Buscar alguna persona que no nos sea simpática y hacerle un momento agradable.
En lo que nos encarguen, cumplir con puntualidad y hacernos personas responsables y confiables.
Oración:
No como yo, sino como Tú ; no cuando yo sino cuando Tú; no donde yo, sino donde Tú
Jesús espero en tu Palabra.
Salmo 38 (37)
+ Ofrecimiento del Verbo Encarnado cada hora.
Fuentes bíblicas de este punto:
Esperanza, Abandono en Dios y Confianza en Él
- El Espíritu lo impulsó hacía el desierto, donde Satanás lo puso a prueba durante cuarenta días. Estaba con las fieras y los ángeles lo servían (Mc 1, 12-13).
- Mi sustento es hacer la voluntad del que me ha enviado hasta llevar a cabo su obra de salvación (Jn 4, 34).
- Yo les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta; él hace únicamente lo que ve hacer al Padre: lo que hace el Padre, eso hace también el Hijo (Jn 5, 19).
- No pretendo actuar según mi voluntad, sino que cumplo la voluntad del que me ha enviado (Jn 5, 30).
- Por eso les dije que nadie puede aceptarme, si el Padre no se lo concede. Desde entonces muchos de sus discípulos se retiraron y ya no iban con él. Jesús preguntó a los doce: —¿También ustedes quieren marcharse? Simón Pedro le respondió: —¿Señor, a quien iríamos? Tus palabras dan vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios (Jn 6, 64-69).
- Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entrarán por él. En cambio, es estrecha la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y son pocos los que lo encuentran (Mt 7, 13-14).
- Teman a aquel que, después de matar, tiene el poder para arrojar al fuego eterno. A ése es a quien deben temer. ¿No se venden cinco pájaros por muy poco dinero? Y, sin embargo, Dios no se olvida ni de uno solo de ellos. Más aún, hasta los cabellos de su cabeza están todos contados. No teman; ustedes valen más que todos los pájaros (Lc 12, 4-7).
- Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu (Lc 23, 46).
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