
- …
- …
10. Tiende sin cesar a todo lo recto y santo.
Me atrae la rectitud y santidad de la vida de Jesús.
Reflexión
1. Analizo en qué actitudes principalmente me falta rectitud.
2. ¿Cómo ilumina la experiencia de la santidad Jesús en relación a la santidad de mi propia vida?
3. ¿Busco caminar por senderos rectos o me atrae el peligro y las emociones fuertes? ¿Por qué?
4. Analizo si mi vida ha sido recta y he buscado lo santo. Hacer una lista de las situaciones en las que no he sido recto.
5. ¿Qué me propongo para crecer en la rectitud?
Contemplación:
Jesús, el Buen Pastor.
Virtud de la rectitud y de la misericordia en Jesús.
Practicar
Buscar hacer obras concretas de misericordia: visitar enfermos o encarcelados, dar consejo, dar posada a alguien, atender ancianos, enseñar a leer, etc.
Rectificar si hemos errado; pedir perdón si hemos ofendido.
No guardar rencor a nadie.
Apostolado:
Buscar hablar de Dios en el trabajo, en la familia, en cualquier oportunidad.
Oración:
Padre misericordioso, modela mi corazón con el de Jesús.
Espíritu Santo llévame a la perfección en la caridad
Salmo 23 (22)
+ Ofrecimiento del Verbo Encarnado cada hora.
Fuentes bíblicas de este punto:
Rectitud y vida de santidad
- De una parábola de Jesús: «Amigo, no te hago ninguna injusticia ¿no quedamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Si yo quiero dar a este último lo mismo que a ti, ¿no puedo hacer lo que quiera con lo mío? ¿O es que tienes envidia porque yo soy bueno?» Así los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos (Mt 20, 13-16).
- Les aseguro a ustedes, los que me han seguido, cuando todo se haga nuevo y el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo el que haya dejado casa, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras por mi causa, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna (Mt 19, 28-30).
- El que los llamó a ustedes es santo, también ustedes deben ser santos en toda su conducta, como dice la Escritura: Ustedes sean santos, pues yo soy santo (1 Pe 1, 15-16).
- Porque Yo su Dios soy santo, ustedes sean santos, pues yo soy santo. (Lv 11, 44).
- Luego llamó no solamente a sus discípulos, sino a toda la gente, y les dijo: «Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y sígame. Pues quien quiera asegurar su vida la perderá; y quien sacrifique su vida por mí y por el Evangelio, se salvará. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo? Pues, ¿de dónde sacará con qué rescatarse a sí mismo? Sepan que si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta gente adúltera y pecadora, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre, rodeado de sus santos ángeles» (Mc 8, 34-38).
Sitio desarrollado por San Guspino
